
Un día, estabas ahí, mientras dormíamos en nuestras ilusiones tan distantes.
Mi corazón estaba pendiente de tus palabras y movimientos, mi mente estaba floja en pensamientos incoloros.
Cuánto tiempo pasó, desde que volví a a ver tu rostro impálido, lleno de colores renacentistas.
Me enamoré y volví a creer, me distancié y continué mi vida sin ti: Conquiste, amé, desordené, lloré, peleé, frené, corté, rompí, sacié, vomité, me herí, sonreí, aplaudí, soñé, reí, me caí, me levanté, me enfermé, me sané, canté, callé, grité, viajé, me perdí, me volví, odié, enrabié, tomé, fumé, aprendí, corrí, esparcí, me esfumé, me disolví, me motivé, apelé, respaldé, estudié, creí, arranqué, volví a creer, crecí, maduré, miré, me desinhibí, me inhibí.
Tantas cosas, y nada de eso comparado a lo que puedo vivir contigo.
Te amo cesar, amo tu olor frangancial, tu olor a piel, tu cuerpo intacto y bello, tu color reluciente y brillante, tus espamos, tus sonrisas, tu llantos, y cantos. Tus verdades. Y por sobre todo tu amor por mi.
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